Buenos Aires - Miles de campesinos incendiaron la sede del municipio de la localidad de San Vicente, en el noreste de Argentina, y atacaron el cuartel de policía, en unos disturbios que provocaron al menos 32 heridos, en su mayoría policías.
Los incidentes se produjeron ayer, durante una protesta en la que participaron unas 3.000 personas que desde hace una semana exigen la renuncia del alcalde, Luis Benítez, informaron hoy fuentes policiales.
El ataque al edificio municipal, que quedó reducido a escombros, no pudo ser impedido por unos cien policías armados con escudos y bastones, que dispararon gases lacrimógenos y proyectiles de goma contra los manifestantes, sin lograr dispersar a la multitud.
Los manifestantes más exaltados también impidieron que los bomberos apagasen el incendio y provocaron destrozos en el destacamento policial, ubicado junto a la sede del municipio de San Vicente, a unos 1.400 kilómetros al nordeste de Buenos Aires.
El conflicto comenzó el martes de la semana pasada, cuando unos 400 productores agrícolas de la región se concentraron frente a la alcaldía para reclamar la distribución de dinero enviado por el gobierno argentino para paliar los efectos de una sequía.
En los últimos días, un grupo de pobladores comenzó a juntar firmas para llamar a un referéndum con el propósito de revocar el mandato de Benítez, a quien acusan de haber utilizado el dinero para su beneficio personal.
La gran mayoría de los 32 heridos en los incidentes son policías y, si bien hoy había retornado la calma a San Vicente, municipio en el que viven unas 50.000 personas, los productores de tabaco y cítricos permanecían en las calles.
EFE